Nueva comisaría móvil

comisaría móvil
Es un orgullo que nuestra Comisaría Móvil sea la primera en la Argentina y esperamos inaugurar varias más en los próximos meses. Más delincuentes van a ir presos más rápido.
En el esquema actual de seguridad, se calcula que un oficial puede detener apenas a una persona por día: entre el traslado del detenido, la redacción del acta y la revisión médica obligatoria, se tardan entre dos y siete horas.
Con la nueva Comisaría Móvil, al detenido le hacen el acta, lo revisan y lo trasladan en el momento, en una demora estimada de 40 minutos totales, lo cual multiplica por diez la cantidad de detenciones que se pueden hacer por día.
Así, seguimos sumando e invirtiendo en la seguridad de las familias de Lanús, para que los delincuentes terminen mucho más rápido donde tienen que terminar: en la cárcel.

Corré, Cagón

Hoy presenté junto al intendente Néstor Grindetti “Corré, cagón” en el marco de La Noche de los Libros de Lanús. En este libro pude recorrer el trabajo de mis primeros años de gestión a cargo de la seguridad del municipio.
Cuando empezamos decidimos poner presencia policial en lugares donde nunca había aparecido la policía o el mismo municipio. El primer año fue muy complejo, pero el tiempo, el diálogo y la presencia permanente sirvieron para que todo se haga más ameno. Gracias al trabajo de esa primera etapa pudimos ir a cada uno de los barrios en forma tranquila. Eso es resultado de la cercanía de la gestión. Durante todo ese tiempo tratamos de articular con la Provincia y la Nación para hacer lo que sea mejor para la seguridad pública.
Espero que este libro sea un testimonio de lo que hicimos, pero también de los desafíos que tenemos por delante. Y que sea una experiencia de aprendizaje que puedan tomar todos los que tengan el orgullo de ocupar este lugar.
Quiero agradecerles especialmente al intendente Nestor Grindetti por acompañarme en esta presentación y a Juan Carlos Tejero, papá de Juan Ignacio, una de las víctimas del delito que todavía nos duele. Vamos a seguir trabajando para que esas tragedias no vuelvan a suceder.

Taser y policías locales: en contra de nadie, a favor de la seguridad.

Los debates teñidos por la ideología nos alejan de lo más importante: está en juego el control de la calle.

La discusión es tan insólita y está tan contaminada por las ideologías que conviene empezar con una obviedad: a diferencia de las armas de fuego, las de electrochoque no son letales. Lo que hacen es disparar una descarga eléctrica suficiente para inmovilizar brevemente y reducir a un delincuente. Previenen o reprimen delitos.

Así ocurre hace más de dos décadas en países como Estados Unidos, España, Francia y el Reino Unido, con distintos contextos sociales y distintos abordajes sobre la seguridad pública, pero con un objetivo común: adquirir cada vez mejor tecnología para ofrecer una protección mayor.

Durante esos mismos 20 años, y mientras los índices delictivos crecían de manera exponencial, en la Argentina quedamos presos de un debate político agitado por una minoría dedicada a militar por nuevos y renovados derechos de asesinos, narcotraficantes, secuestradores y violadores.

Algo de eso se pudo ver en la escena de la cruenta muerte del inspector Juan Pablo Roldán, en el barrio de Palermo. Mientras ninguno de los agentes pudo utilizar su pistola reglamentaria, el atacante recién fue reducido cuando ya había dado su puñalada mortal. Un sector de la política se enojó con los policías.

Las hipótesis respecto a por qué no dispararon antes son varias: desde el cuidado de los ocasionales peatones hasta la falta de respaldo institucional, pasando por órdenes no escritas de mandos superiores. En cualquiera de los escenarios, hay una única coincidencia: con una pistola de electrochoque las posibilidades de lamentar víctimas hubieran sido infinitamente menores.

Por supuesto que el uso de las Taser no es la única solución al problema de la seguridad. Resolver el drama estructural del delito en nuestro país requiere de una multiplicidad de herramientas coordinadas estratégicamente entre el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y los municipales.

En los últimos años, uno de esos elementos clave en la lucha contra la inseguridad fue la creación de policías locales, que se ocuparon de integrarse de manera eficiente al esquema de patrullaje y controles de cada lugar. En el caso de Lanús, contribuyeron de manera decisiva a pasar más de 400 días sin un solo homicidio en ocasión de robo.

Para tener una dimensión de la importancia: con 650 efectivos, la policía local llegó a hacer hasta 900 detenciones por mes.

El municipio tuvo a cargo la formación de más de 500 agentes, incluyendo los nombramientos de los jefes del cuerpo. También construyó la propia escuela de policía, la dotó de 60 móviles, 40 motos, 30 bicicletas, chalecos antibalas y los sistemas de comunicación.

La policía local aportó cercanía, agilidad, confianza y, sobre todo, soluciones. Lo logró a partir de un liderazgo claro y municipal, coordinado no solamente con las fuerzas provinciales, sino también, cuando hizo falta, con las fuerzas federales.

Los operativos, los patrullajes y las capacitaciones de los agentes locales están a cargo en gran parte por los intendentes porque vienen a complementar los esfuerzos que ya hacen los gobiernos provinciales. No son una competencia; al contrario, son un enorme aporte.

Poner en discusión la eficacia de las fuerzas locales es retomar un discurso falso que históricamente ha pertenecido a sectores desplazados de la Bonaerense, que hubieran querido tenerlas a cargo para sus propios intereses. Ni siquiera el ministro Berni, quien sí tiene compromiso y una evidente vocación de lucha contra el delito, debería permitírselo.

Por eso, y por encima de cualquier posición política, urge llegar a un acuerdo básico sobre puntos fundamentales que hacen al cuidado de la gente. Más allá de la perspectiva de los distintos gobiernos, lo que está en juego es el control la calle, si el Estado se hace cargo o queda en manos de los delincuentes

Operativo para cuidarnos

Estamos viviendo un momento sin precedentes en nuestro país y en el mundo. El cuidado personal y responsabilidad de cada uno es lo mejor que podemos hacer para evitar que se siga expandiendo el Coronavirus COVID-19.

Dentro de nuestra labor, acompañamos a los vecinos, los aportamos, sobre todo en los barrios más vulnerables, para estar cerca de quienes más nos necesitan.

En esta oportunidad, junto a las secretarias de Espacio Público, Defensa Civil y Desarrollo Social recorrimos los barrios Caraza y Acuba donde entregamos lavandinas concentradas, se hizo desinfección con máquinas hidratantes, destapamos sumideros, también fumigamos contra el dengue y de paso, visitamos comedores donde se entrega comida para controlar que toda la ayuda llegue a los que realmente la necesitan. 

Esto es parte de nuestro trabajo y por lo que todos los días, todo el equipo del Municipio da todo: estar cerca de los vecinos, contenerlos y ayudarlos.

Ya venimos realizando estos trabajos en diferentes barrios de nuestra ciudad: en Escalada más de 120 vecinos recibieron la vacuna antigripal; en Vila Porá realizamos desinfección y limpieza de calles.

Asimismo, en el barrio La Fe, Monte Chingolo, realizamos el operativo Casa por Casa donde más de 100 profesionales de la salud nos acompañaron en esta jornada de cuidado y prevención. 

También en Monte Chingolo, en la escuela n°11, entregamos mercadería para los familiares de mas de 700 estudiantes de esta institución.

Estos son algunos de los ejemplos de lo que venimos realizando, porque estar cerca de nuestros vecinos es lo más importante para nosotros. 

Seguiremos trabajando así, para contener y apoyar a cada lanusense.

Redes de trata: el último eslabón de la esclavitud

Lucha contra la trata - nota Diego Kravetz

La lucha contra el delito organizado tiene varios frentes, tantos como existen diversos mercados clandestinos e ilegales. El narcotráfico es uno de ellos, posiblemente el más vistoso mediáticamente. Esto no carece de razones: su impacto en la seguridad cotidiana de todos los ciudadanos y en las incontables situaciones de violencia que se viven día a día son motivos suficientes. Sin embargo no es el único. Continuar leyendo “Redes de trata: el último eslabón de la esclavitud”

La nueva mirada del Estado hacia las víctimas de la inseguridad

Inseguridad-estado-kravetz

Para el derecho, “víctima” es quien padece las consecuencias de un delito. Para muchos, la “víctima” es alguien pasivo, que sufre a partir de actos ajenos. Sin embargo, en Argentina sabemos que muchas víctimas, aún tras daños devastadores e irreparables, se convierten en fuerzas activas para la sociedad. La gesta histórica de importantes organizaciones o referentes como Carolina Píparo y Matías Bagnato, nos obligan a pensar qué sería hoy de nuestro país sino fuera por la voz y la lucha de las víctimas. Continuar leyendo “La nueva mirada del Estado hacia las víctimas de la inseguridad”