Villas y saqueos (parte III)

saqueos opinión diego kravetz

En los últimos días la mayoría de nosotros vivimos atónitos los acuartelamientos policiales y los saqueos en distintas provincias argentinas. Sin diferenciar oficialismo de oposición, donde “paró” la policía hubo saqueos.

Desde un sector del oficialismo se esgrimió la teoría que los saqueadores eran enviados por la policía. Puede ser que sí. Puede que no. Lo cierto es que la relación entre sectores enormemente pobres con la posibilidad de que se los utilicen para delinquir existe.

Esos grandes bolsones de pobreza son caldo de cultivo para que los maneje la policía o el narcotráfico. O los dos.

En ambos casos no hay ley. Hay dominio a través de la fuerza. Esta ausencia de ley incluye a la policía que, como reconoce el gobierno nacional, puede mandar a pobres a delinquir.

De las villas de la Ciudad no salieron a saquear. La Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura y la Metropolitana no pararon. ¿Podría haber pasado? Sin duda.

En las villas de la Ciudad el 42% de las mujeres son jefas de hogar. Según cuentan los curas villeros existe una relación estrecha entre muchas de estas mujeres y el narcotráfico. Esta relación es por protección. Los narcos las protegen, ellas ayudan en el tráfico. 

En las villas solo el 6% tiene trabajo formal. El 37% tiene trabajo informal. El 26% hacen changas.

De estas debilidades vive un sector de las fuerzas de seguridad. Y el narcotráfico.

El Gobierno se equivoca de cabo a rabo cuando piensa que contiene a este vasto sector social con planes y con gobernadores amigos. La “Liga de Gobernadores”, que puso al jefe de Gabinete, miró atónico cómo dejaron de ser la garantía de gobernabilidad en la Argentina.

¿Cómo se sale de esta encrucijada? Para empezar, y salir de la coyuntura, el miembro de la fuerza de seguridad que no entiende que está supeditada al poder político tiene que pasar inmediatamente a retiro. Si son muchos, habrá que pasarlos igual. ¿Por qué? Muy sencillo, son personas armadas y con uniforme que actúan por afuera de la ley.

¿Para adelante cómo se sale? Con más ley, mucha más ley, que quiere decir reglas claras e iguales para todos. Con mucha más educación. Y con muchos menos planes.

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Villas de la Ciudad de Buenos Aires (parte II)

villas opinion diego kravetz

163.000 personas viven en villas y asentamientos. Es casi el 6% de la población de la Ciudad. Ahora, ¿sabemos de dónde vienen? Usualmente se asocia a la gente de las villas con extranjeros. Es más, según una encuesta de 2700 casos realizada por la consultora Sígnica, para el 62,7% de los porteños, las villas de la Ciudad están pobladas de extranjeros.

¿Cuáles son los datos que despejen las creencias? La EAH 2010 de la Dirección General de Encuestas y Censos, organismo dependiente de la Ciudad, informa que el 48,4% de los habitantes de las villas son porteños. Sí, casi la mitad de la población nació y creció en la Ciudad de Buenos Aires, que no es ya un destino de llegada, como auguraba la idea de “aluvión zoológico”, sino una ciudad donde las condiciones de desigualdad están arraigadas y se heredan de generación en generación.

¿De dónde son los demás? 17,7% son de otras provincias, el 2% son de países no limítrofes y 31,9% proviene de países limítrofes. En otras palabras, una gran mayoría de porteños piensan que las villas están llenas de extranjeros, lo cual, como vimos, no es cierto. Pero nuestra imagen de la Ciudad sigue siendo la de la inocencia, como si las villas no fuesen resultado de ausencia de políticas y de intervenciones, como si sus habitantes proviniesen de un exterior invasivo; de este modo debemos leer los resultados de la encuesta de opinión realizada por la consultora Sígnica. En definitiva, lo que no nos gusta viene de afuera. Hay algo de eso, como intuimos en los velos de algunas noticias sobre narcotráfico. Pero no es sólo el exterior el territorio de riesgos.

Según la misma encuesta, el 75% de los porteños considera que la población de las villas creció. Esto es cierto, la población se multiplicó casi por 5 de 1980 a la fecha. Las imagen de la villa avanzando sobre la autopista Illia tiene mucho que ver con esta percepción; también la dispersión de las villas en 8 de las 15 comunas.

El problema habitacional es grave, y de larga data. Así lo creen el 85% de los porteños, que responsabilizan por igual a los gobiernos porteño y nacional. El 25,8% cree que el principal responsable es el Gobierno Nacional. El 19% cree que el responsable es el Gobierno de la Ciudad. Y el 51% cree que los dos. En las villas el problema habitacional es aún más grave. En las construcciones que se hacen sin norma de edificación sobre calles que el Código de Planeamiento no considera calles, habitan estas 163.000 personas dentro de 40.063 viviendas. Significa un promedio de 4,1 habitantes por viviendas.

¿Qué piensan los porteños que hay que hacer con las villas? El 49,3 cree que hay que urbanizarlas, el 41,2 cree que hay que erradicarlas. La sociedad está partida en relación al tema y esta partición responde, en parte, a perspectivas ideológicas. Urbanizar o erradicar hacen referencia a las ideas de inclusión o exclusión. A su vez, esa partición, simplificante, resulta más grave cuando se indaga el alcance y la idea de urbanización de villas. Pues allí, las buenas intensiones se topan con la materialidad de la toma de decisión y de intervención del territorio.

La propia idea de urbanización, de inclusión, se choca con el problema real del cómo. No sólo porque los mecanismos barajados van desde abrir calles y garantizar acceso a servicios y bienes educativos, sanitarios, culturales, al otorgamiento de títulos de propiedad; no sólo porque la estructura de gueto persiste tanto como los estigmas; si no también porque la dinámica de la pobreza y el progreso no tiene un número de habitantes fijos. La población en condiciones similares que está tras la General Paz está dispuesta a la migración si se trata de mejorar su condición de vida. Por eso, el problema habitacional más dramático convoca  tanto a los porteños como a la Provincia de Buenos Aires, en un esquema donde las viejas jurisdicciones no obstruyan las posibilidades reales de solución y donde las abstracciones que refieren al pobre-vícitima desconozcan las dinámicas de especulación territorial y económica  que también cobra forma dentro de estos núcleos habitacionales.

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Villas de la Ciudad de Buenos Aires (parte I)

villa fraga opinión diego kravetz

Este es el primero de una serie de artículos que voy a publicar relacionados con el tema villas de Buenos Aires.

Humildemente, trataremos de echar un poco de luz a un tema del que se habla mucho y se conoce poco. La idea de la “villa” es como un fantasma, a algunos los amedrenta y a otros los desvela. Como todo espectro, sus contornos son imprecisos, los culturales, los geográficos, los poblacionales, los económicos. Por ello, me gustaría ser riguroso con el tratamiento de los datos disponibles.

¿Cuántas son? ¿Cuánta gente vive? ¿De dónde  provienen? ¿Cómo viven? ¿Qué problemas tienen? ¿Qué pasa con las viviendas y los servicios? ¿Cuál es la percepción del resto de la sociedad sobre las villas y los villeros? ¿Cómo es la relación con los narcos? Estas y otras preguntas son las que abordaremos en los distintos artículos.

Pero empecemos por el principio, en la Ciudad de Buenos Aires hay 15 villas, 24 asentamientos y 2 núcleos habitacionales transitorios, NHT. Además de dos villas consideradas urbanizadas, el sector Bonorino y el sector Polideportivo de la villa 1-11-14.

La evolución poblacional es la siguiente: en 1980 había 34.000 personas, en 1991 pasó 52.600. Ya en el 2001 habitaban 107.000. Según la EAH de 2010 de la Dirección General de Estadística y Censo del Gobierno de la Ciudad, la población es de un poco más de 163.000. Este dato nos permite advertir que el problema de las villas en la ciudad no ha ido decreciendo, sino que ha se ha ido intensificando. En 30 años, del 80 a esta parte, su población se cuadruplicó. Hoy, los residentes en villas en la ciudad de Buenos Aires representan el 5,7% de su población. ¿Planes vigorosos de vivienda? ¿Planificación habitacional? ¿Profundización de la inequidad? Habrá que explicar el constante incremento de población; pero más urgente es encontrar soluciones al arco de conflictos y problemas que imponen las moles habitacionales de la desigualdad.

Hay villas conocidas, de renombre, la 31 y la 31 bis, la 1-11-14, la 21-24. Son las que acaparan la atención y las que convocan la opinión pública y la opinión publicada. Se suele sostener que las zonas de villas están concentradas en el sur de la Ciudad. Hay algo de cierto. Pero también cabe decir que en siete de las quince comunas es posible encontrar villas o asentamientos precarios. La situación más dramática se concentra en la comuna 8, que proporcionalmente tiene mayor cantidad de gente viviendo en villas, con el 32,9%.

Las tres grandes villas de renombre son núcleos poblacionales de entre 25.000 y 30.000 habitantes: la 21-24 cuenta con 29.782, la 31-31 bis con 26.492 y la 1-11-14 con 25.973. Demasiado numerosos para ser inadvertidos, y, paradójicamente, también para ser incorporados al sistema: la condición de actividad de los jefes de hogar residentes en villas muestra a las claras la vinculación el mercado formal del trabajo, sólo el 6% tiene un trabajo formal. El 37% es trabajador informal, el 26% hace trabajo precario (changas); el resto son desocupados o inactivos.

¿Qué historia se suele contar sobre este mapa de la villa? La historia de un riesgo. Algunos cuentan ese riesgo como una amenaza al resto de la población; otros cuentan el riesgo al que a diario se exponen sus habitantes, el riesgo de la precariedad.  Por eso, no alcanza con contar historias; las matemáticas del riesgo no ofrecen garantías ni soluciones ante la vulnerabilidad.

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