Berni se equivoca, la pacificación no fracasó

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Sergio Berni está equivocado. El martes, en Animales Sueltos, criticó la iniciativa que se está llevando a cabo en Río de Janeiro para combatir al narcotráfico y dijo que fue “un fracaso”. No es cierto.

El Instituto de Políticas de Pacificación, que presido, viene siguiendo muy de cerca el caso, principalmente porque en él se inspira nuestro proyecto de Ley de Pacificación de la Ciudad de Buenos Aires.

Rio de Janeiro es la ciudad de Brasil con la mayor cantidad de favelas. En ellas operan muchos grupos de narcotraficantes, lo cual agravala precariedad de vida un clima de constante violencia. Cualquiera que haya visto la película Ciudad de Dios se hará una imagen. De hecho, la historia transcurre en La Rocinha, la única favela en Río que ocupa la totalidad de un área administrativa. Para hacer una analogía con Buenos Aires, sería como si una villa ocupara la totalidad de una comuna.

En el 2008 se implementó por primera vez el uso de UPPs – Unidades de Policía de Pacificación, en la favela de Santa Marta. Para el 2013, había bases en 38 barrios. Según datos del Instituto de Seguridad Pública, en esos 38 barrios se registró una disminución del 50% de los homicidios.

Los vecinos de los barrios pacificados reconocen los cambios y dicen estar conformes. En Santa Marta, según estudios de la Fundación Getúlio Vargas, las UPPs tienen la aceptación del 87% de la comunidad. En Ciudad de Dios, el 93% se muestra conforme. Las 17 comunidades que recibieron UPPs en los últimos años registraron aumentos notables de negocios y comercios.

Una investigación del Banco Mundial realizada en 2011 comparaba el estado de tres favelas con UPPs con una que, en ese momento, no tenía. En las favelas en vías de pacificación se registraba una mejor relación de los habitantes con las fuerzas policiales, comunidades más afianzadas y mayor integración de esas zonas con el resto de la ciudad. 

Estos datos se encuentran incluidos en un documento elaborado por IPP al que pueden acceder todos, inclusive Berni.www.politicasdepacificacion.org

Por eso, insisto con la necesidad de aprender de la experiencia brasileña. Nuestro proyecto de ley -que, vale decirlo, es la única propuesta concreta respecto a cómo combatir el narcotráfico e integrar las villas a la Ciudad- logra incorporar los métodos brasileros a la realidad de la Ciudad de Buenos Aires, que aunque afortunadamente tiene menos villas y menos narcos, no deja de tener un escenario de profunda gravedad.

infobae.com
Nota en el medio. Podés leerla también desde mi blog.

Narcotráfico: quieren establecer una fuerza para pacificar las villas

políticas de pacificación

La iniciativa del dirigente Diego Kravetz se presentará ante la Legislatura porteña mediante iniciativa popular, una vez que se hayan recolectado las firmas correspondientes al 1,5% del padrón.

Con el tema como uno de los asuntos de agenda de la clase política, el dirigente porteño Diego Kravetz elaboró un proyecto de Ley de Pacificación de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa fue elaborada por el Instituto de Políticas de Pacificación (IPP), entidad que preside.

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Como en Brasil, quieren una fuerza para pacificar las villas

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Una iniciativa pretende formar unidades con agentes de la Metropolitana.

 

 
Como en Brasil, quieren una fuerza para pacificar las villas. Foto: Archivo 

 

La lucha contra el narcotráfico podría llegar al recinto de la Legislatura porteña si prospera una iniciativa que propone crear unidades de pacificación policial y social dentro de las villas y asentamientos porteños.

El proyecto, creado por el Instituto de Políticas de Pacificación, presidido por el dirigente porteño Diego Kravetz, será presentado oficialmente hoy. Desde mañana instalará mesas en la Ciudad en busca de firmas para ingresar el plan en la Legislatura como iniciativa popular, para lo que necesita el apoyo del 1,5% del padrón local.

Según el borrador, al que tuvo acceso la nacion, las unidades de pacificación policial “son cuerpos de policía especialmente entrenadas para intervenir en zonas de conflicto y combatir al narcotráfico, que es la principal fuente de violencia en las villas y asentamientos”.

“En una segunda etapa, se instalan las unidades de pacificación social [UPS], que realizan trabajo comunitario en el territorio recuperado, con el fin de mejorar y garantizar el ingreso de servicios formales, junto a los vecinos y habitantes de la zona”, explicó Kravetz, quien aseguró que el proyecto “va a tener los votos para ser tratado, a más tardar, en los próximos meses”.

Las unidades armadas estarían compuestas por agentes de la Policía Metropolitana y su tamaño dependerá de la población a la que estén atendiendo. El proyecto prevé que las unidades más grandes estarán compuestas por 400 policías. Esa fuerza será necesaria cuando haya una población superior a los 20.000 habitantes.

A pesar de que la Metropolitana cuenta con 5200 uniformados, sin embargo, el impulsor del proyecto sostiene que puede instrumentarse escalonadamente. “Con un máximo de 800 policías se podría empezar con las dos villas más problemáticas. Para combatir el narcotráfico, hay que ingresar en la 1-11-14 y en la 21-24. Así la situación cambiaría completamente.

RECUPERACIÓN TERRITORIAL

El trabajo da cuenta de que actualmente en la ciudad de Buenos Aires hay 15 villas, dos villas urbanizadas, 24 asentamientos y dos núcleos habitacionales transitorios. Y replica la experiencia brasileña en las favelas de Río de Janeiro.

“La inclusión social y la urbanización son medidas fundamentales más impracticables por sí solas en una primera etapa. Ésta debe consistir necesariamente en la recuperación territorial de las manos de los grupos delictivos que ofician de autoridades de facto en esos territorios.

Tal es el caso de Río de Janeiro, que viene ejecutando desde 2008 un plan tendiente a erradicar el crimen organizado de las favelas”, indican las argumentaciones del proyecto.

Cristian Ritondo, vicepresidente primero de la Legislatura porteña, indicó que analizará la iniciativa: “Hay que ver cómo se plantea. Siempre estaremos de acuerdo en llevar más seguridad a la población. No es descabellado pensar en un debate sobre el asunto”. 

Al proyecto se podrá acceder en los distintos puntos donde se juntarán firmas y en un sitio en Facebook: https://www.facebook.com/politicasdepacificacion

Por Laura Rocha  | LA NACION
Nota

Proponen llenar las villas de policías – Nota publicada en clarín.com

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Es una iniciativa para combatir el narcotráfico.

Más de 400 policías para las villas con más de 20.000 habitantes. Y no menos de 100 para los asentamientos chicos. En medio de la polémica sobre cómo combatir el narcotráfico, un ex jefe de bloque kirchnerista propuso llenar las villas de efectivos. El modelo que toma para su proyecto es el que suelen menear varios dirigentes: el de Río de Janeiro. Continuar leyendo “Proponen llenar las villas de policías – Nota publicada en clarín.com”

Villas de Capital y favelas de Brasil (parte VI)

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La situación en Brasil -especialmente en Río de Janeiro– sigue siendo más problemática que en Argentina. De todas maneras, y a pesar de la distancia, se debe atender este caso, puesto que las tasas de crecimiento y expansión de las villas en Buenos Aires son ciertamente preocupantes.

Si bien la ciudad de Río posee una población muy superior a la de Buenos Aires (6.320.446 habitantes contra nuestros 2.890.151), el 5,7% de la población de nuestra metrópolis vive en asentamientos precarios, mientras que en Río de Janeiro es el 22%. En Río la cantidad total de habitantes es mucho mayor, incluso proporcionalmente a su superioridad poblacional con respecto a Buenos Aires; aquí los habitantes de asentamientos precarios se encuentran mucho más concentrados.

Basta con analizar los casos de los dos complejos habitacionales precarios más poblados de Río y Buenos Aires, laRocinha y la 21-24 respectivamente.

La Rocinha es la favela más grande, no sólo de Río de Janeiro sino de Brasil. Tiene un total de 69.161 habitantes, que representa el 4,8% de la población de asentamientos precarios de la ciudad carioca. Es la única favela que abarca la totalidad de una región administrativa de la ciudad (en otras regiones, las favelas ocupan porciones variables).

Del otro lado, la 21-24 de Barracas, que tiene 29.782 habitantes, supone 18,2% de la población de asentamientos de Buenos Aires. Estos números hablan de una mayor concentración de los habitantes de asentamientos precarios en comparación con Río.

No sólo Río de Janeiro alberga la precariedad habitacional. Son casi once millones y medio de personas las que viven en Brasil en lo que allí se denomina “aglomerados subnormales”. No es un dato menor: según el relevamiento realizado por el Instituto Brasilero de Geografía y Estadística, representa un 6% de la población total.

La mitad se reparte exclusivamente entre los estados de San Pablo y Río de Janeiro. Las principales ciudades de estos estados, San Pablo y Río de Janeiro, muestran por lejos las mayores concentraciones de favelas. La ciudad de Río de Janeiro tiene aproximadamente 1,4 millones de habitantes en asentamientos precarios. Le sigue San Pablo, con 1,3 millones. Son números parecidos, pero con un impacto muy diferente: en Río de Janeiro, esa cantidad supone un 22% de la población, casi el doble de la proporción que representa en San Pablo.

El resto de las ciudades viene muy por detrás: Salvador, por ejemplo, tiene 882 mil habitantes de favelas (33%) y Belém785 mil (el 54% de la población, por cierto alarmante). Fortaleza, Recife o Manaos presentan números altos, aunque más bajos, entre 200 y 400 mil habitantes.

En materia de inseguridad, las favelas empezaron a transformarse en territorio narco a mediados de los 80. En ese momento llegó la cocaína, y a finales de los 80 apareció el tráfico de armas. En esa época los narcotraficantes estaban mejor armados que la policía.

Con muchas dificultades, Brasil enfrenta el problema. La principal diferencia hasta acá entre la política brasileña y la argentina es la decisión firme del Estado brasilero de urbanizar.

En la Argentina, y específicamente en la Ciudad de Buenos Aires, no hay políticas públicas claras al respecto, por lo que se van manteniendo las situaciones de hecho con el Estado mirando muchas veces para otro lado. O lo que es peor, fomentado situaciones irregulares e indignas con fines meramente políticos.

 

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