El massismo quiere prohibir a los “trapitos” durante los partidos de fútbol y recitales – lancion.com

prohibición trapitos

El Frente Renovador presentó un proyecto en la Legislatura porteña para que no pueda haber cuidacoches en las inmediaciones de los estadios durante partidos de fútbol y espectáculos musicales.

Días atrás, las autoridades de la Legislatura porteña presentaron, en conjunto con los presidentes de los principales clubes de fútbol, una iniciativa para terminar con la reventa de entradas en el fútbol argentino, uno de los principales ingresos de las barrabravas. Sin embargo, existe otra “caja” de las barras sobre la que no se avanzó, pese a múltiples iniciativas: los “trapitos”. Continuar leyendo “El massismo quiere prohibir a los “trapitos” durante los partidos de fútbol y recitales – lancion.com”

Declaración de emergencia en seguridad en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires

diego kravetz buenos aires

PROYECTO DE LEY

 

Articulo 1ro: Declárese la emergencia en materia de seguridad en ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

Articulo 2do: Créase la Comité de crisis de seguridad pública de la Ciudad de Buenos Aires conformado por el Ministro de Seguridad de la Ciudad, el Jefe de la Policía Metropolitana, el Vicepresidente Primero de la Legislatura, el Fiscal general de la Ciudad, el Ministro de Seguridad Nacional o quien el/ella ministro designe al efecto y la Procuradora General de la Nación o quién ella designe, quienes serán invitados para conformar la misma.

Articulo 3ro: Instrúyase al Ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires a destinar el cincuenta por ciento de los efectivos policiales metropolitanos a las comunas 7, 8 y 9 partir de la promulgación de la presente ley.

Articulo 4to: Fíjese el plazo de 30 días para que el Comité elabore un Plan Integral de seguridad para la Ciudad de Buenos Aires en las que se establecerán los compromisos asumidos por cada una de las jurisdicciones involucradas en temática.

FUNDAMENTOS

1.- Atento a los hechos de público conocimiento acaecidos en Lugano, y toda vez que quiénes tienen la responsabilidad de la seguridad en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires hace semanas se encuentran en una discusión dialéctica sin retorno con los ciudadanos como rehenes, es que consideramos declarar la emergencia en seguridad en la CABA.

2.- El Estado Nacional y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad tienen jurisdicción compartida de acuerdo a lo establecido por el artículo 129 de la Constitución Nacional, ésta jurisdicción y su respectiva competencia en materia penal ha sido ratificada a través de la ley 2.257 de transferencia progresiva de competencias penales, dicha ley permite el traspaso ordenado de determinados delitos a la órbita de la ciudad.
Lo que intentaron hacer los legisladores, tanto nacionales como locales se ha convertido en un callejón sin salida, porque conviven en el territorio nacional superposición de competencias que permiten que los funcionarios nacionales le echen la culpa a los funcionarios locales y viceversa.
Asimismo tenemos una fuerza policial local (Policía Metropolitana) y fuerzas federales (Gendarmería, PFA, Prefectura, PSA) todas ellas como auxiliares de una justicia local y/o nacional. En este marco los dos signos políticos que tienen responsabilidad en la ciudad se echan culpas mutuas, mientras proliferan los narcos en las villas y se cobran la vida de inocentes.

3.- Ante esta situación de alarma es que solicitamos la declaración de emergencia, entendiendo la misma como el trabajo en conjunto del Ministro de Seguridad de la Ciudad y el Secretario de Seguridad de la Nación en forma inmediata, en una mesa de trabajo que resuelva la cuestión bajo apercibimiento de someter a los funcionarios a juicio político previa denuncia penal por incumplimiento de los deberes de funcionario.

El Mundial y la seguridad en Brasil

brasil 2014 seguridad Diego Kravetz

Según una nota publicada en el sitio de ESPN el 23 de mayo, el Mundial de Brasil 2014 es el más lucrativo de la historia. También estaría siendo el más costoso: el gasto total estimado para el gobierno de Brasil sería de 14 mil millones de dólares. Gran parte de este total estaría destinada al mejoramiento de los estadios de las 12 ciudades en las que se juegan los partidos, los aeropuertos, el sistema de transporte y, por supuesto, la seguridad.

Brasil implementó el operativo de seguridad más grande jamás realizado para un campeonato de la FIFA. El presupuesto -mayor a 800 millones de dólares- que implicó la movilización de más de 150 mil policías y soldados fue, de acuerdo con Ralf Mutschke, director de seguridad de la FIFA, motivo de tranquilidad para el ente organizador del torneo, luego de los varios disturbios y manifestaciones acontecidos durante el tiempo previo al inicio del mundial.

Las medidas de seguridad que el Estado de Brasil tomó para este Mundial también están pensadas para las Juegos Olímpicos que se celebrarán allí en 2016. Además de la movilización de efectivos policiales y del ejército, se incluyó la compra de robots de Estados Unidos, drones de Israel y tanques de Alemania.

El modelo de robots utilizado es el packbot 510 y lo desarrolla una empresa estadounidense llamada iRobot. Son robots de asistencia militar equipados con cámaras y que pueden identificar artefactos explosivos improvisados, es decir, no convencionales en sentido militar. Cada unidad cuesta entre 100 mil y 200 mil dólares.

Por otro lado, los drones, más conocidos aquí en Argentina por la experiencia que se viene haciendo en el Municipio de Tigre, son vehículos aéreos no tripulados. Brasil compró a Elbit Systems, la empresa israelí de defensa, 2 ejemplares del modelo Hermes 900, que sobrevuelan el territorio.

En el medio de todo este despliegue de tecnología destinada a la seguridad, la policía de Brasil fue equipada con lentes de reconocimiento facial que sirven para identificar fácilmente entre una multitud la presencia de criminales buscados por la policía.

Cabe destacar que, junto con el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos, Brasil ha sido recientemente sede de la cumbre medioambiental de las Naciones Unidas, los Juegos Mundiales Militares y la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro, en la que la visita del Papa Francisco convocó a  casi 4 millones de personas.

En el transcurso de los últimos años y con proyección a los que vienen, Brasil, un país que se perfila como potencia emergente ha sido el escenario de eventos internacionales que redimensionaron su necesidad de definir políticas de seguridad. Esto se vio cristalizado en el documento Garantía de Ley y Orden lanzado por el Ministerio de Defensa el año pasado. El mismo otorga potestad a las Fuerzas Armadas (ejército, prefectura y fuerzas aéreas) la capacidad de intervenir en conflictos de orden civil y establece los modos en los que pueden tener lugar sus intervenciones.

En definitiva, la militarización de la seguridad en Brasil, de la cual hemos dado cuenta en esta columna al referirnos a las Unidades de Policía de Pacificación que se vienen llevando a cabo en Río de Janeiro desde 2008, es una característica notable de sus políticas de seguridad en los últimos años.

Brasil es uno de los países de la región sudamericana con mayor cantidad de asentamientos precarios (favelas) donde operan los grupos de narcotraficantes más importantes de la región. Sus pretensiones de ascender globalmente como potencia mundial demandan un endurecimiento notable de su control securitario. En esta línea vienen sus iniciativas recientes en la materia para las cuales, la Copa Mundial de Fútbol, es sólo un desafío más que sólo una detallada evaluación posterior nos dirá qué tan bien supieron sortearlo.

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Narcotráfico: quieren establecer una fuerza para pacificar las villas

políticas de pacificación

La iniciativa del dirigente Diego Kravetz se presentará ante la Legislatura porteña mediante iniciativa popular, una vez que se hayan recolectado las firmas correspondientes al 1,5% del padrón.

Con el tema como uno de los asuntos de agenda de la clase política, el dirigente porteño Diego Kravetz elaboró un proyecto de Ley de Pacificación de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa fue elaborada por el Instituto de Políticas de Pacificación (IPP), entidad que preside.

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Como en Brasil, quieren una fuerza para pacificar las villas

fuerzas de pacificación Diego Kravetz

Una iniciativa pretende formar unidades con agentes de la Metropolitana.

 

 
Como en Brasil, quieren una fuerza para pacificar las villas. Foto: Archivo 

 

La lucha contra el narcotráfico podría llegar al recinto de la Legislatura porteña si prospera una iniciativa que propone crear unidades de pacificación policial y social dentro de las villas y asentamientos porteños.

El proyecto, creado por el Instituto de Políticas de Pacificación, presidido por el dirigente porteño Diego Kravetz, será presentado oficialmente hoy. Desde mañana instalará mesas en la Ciudad en busca de firmas para ingresar el plan en la Legislatura como iniciativa popular, para lo que necesita el apoyo del 1,5% del padrón local.

Según el borrador, al que tuvo acceso la nacion, las unidades de pacificación policial “son cuerpos de policía especialmente entrenadas para intervenir en zonas de conflicto y combatir al narcotráfico, que es la principal fuente de violencia en las villas y asentamientos”.

“En una segunda etapa, se instalan las unidades de pacificación social [UPS], que realizan trabajo comunitario en el territorio recuperado, con el fin de mejorar y garantizar el ingreso de servicios formales, junto a los vecinos y habitantes de la zona”, explicó Kravetz, quien aseguró que el proyecto “va a tener los votos para ser tratado, a más tardar, en los próximos meses”.

Las unidades armadas estarían compuestas por agentes de la Policía Metropolitana y su tamaño dependerá de la población a la que estén atendiendo. El proyecto prevé que las unidades más grandes estarán compuestas por 400 policías. Esa fuerza será necesaria cuando haya una población superior a los 20.000 habitantes.

A pesar de que la Metropolitana cuenta con 5200 uniformados, sin embargo, el impulsor del proyecto sostiene que puede instrumentarse escalonadamente. “Con un máximo de 800 policías se podría empezar con las dos villas más problemáticas. Para combatir el narcotráfico, hay que ingresar en la 1-11-14 y en la 21-24. Así la situación cambiaría completamente.

RECUPERACIÓN TERRITORIAL

El trabajo da cuenta de que actualmente en la ciudad de Buenos Aires hay 15 villas, dos villas urbanizadas, 24 asentamientos y dos núcleos habitacionales transitorios. Y replica la experiencia brasileña en las favelas de Río de Janeiro.

“La inclusión social y la urbanización son medidas fundamentales más impracticables por sí solas en una primera etapa. Ésta debe consistir necesariamente en la recuperación territorial de las manos de los grupos delictivos que ofician de autoridades de facto en esos territorios.

Tal es el caso de Río de Janeiro, que viene ejecutando desde 2008 un plan tendiente a erradicar el crimen organizado de las favelas”, indican las argumentaciones del proyecto.

Cristian Ritondo, vicepresidente primero de la Legislatura porteña, indicó que analizará la iniciativa: “Hay que ver cómo se plantea. Siempre estaremos de acuerdo en llevar más seguridad a la población. No es descabellado pensar en un debate sobre el asunto”. 

Al proyecto se podrá acceder en los distintos puntos donde se juntarán firmas y en un sitio en Facebook: https://www.facebook.com/politicasdepacificacion

Por Laura Rocha  | LA NACION
Nota

Un año sin novedades para el padre Carlos y el Bajo Flores

padre carlos opinan diego kravetz

Hace poco más de un año, en esta misma columna, les contaba cómo entré en contacto con el padre Carlos Bouzón, de la parroquia San Judas Tadeo del Bajo Flores (link a la nota). El padre se comunicó conmigo a través de Twitter debido a que había leído mi nota de la semana anterior en la que hablaba sobre la calidad de nuestras fuerzas de seguridad y de la necesidad de que las policías de distintas jurisdicciones colaboren entre sí.

El padre Carlos y yo nos encontramos y él me mostró cómo es la realidad cotidiana del Bajo Flores, barrio donde se encuentra una de las villas más grandes y peligrosas de Buenos Aires:la 1-11-14. Caminar por esas calles cuando el sol empieza a caer sobre las edificaciones y los pibitos de 14 años salen como zombies a buscar paco es una experiencia que no la puede reflejar ninguna estadística, ningún comunicado oficial sobre si sube o baja la cantidad de delitos en la Ciudad. Las tripas no entienden de números, se te revuelven y ya.

Con la gendarmería estaban mejor, dicen los vecinos de la zona, pero la gendarmería no logra terminar de hacer pie en un territorio extenso y hostil. Eso contábamos hace un año y, lamentablemente, no ha habido novedades al día de la fecha. Muchas calles siguen sin vigilancia y sin luz. Venimos diciendo hace rato que tenemos un Estado ausente, pero creo que, para ser más correctos deberíamos hablar de un Estado que hace actos selectivos de presencia. Donde el Estado no se decide a estar presente, las opciones para las personas comunes y corrientes no son muchas: sobrellevar la situación lo mejor que se pueda o actuar, hacer un intento, un esfuerzo por pacificar internamente a una comunidad donde gobierna la violencia.

El padre Carlos opta siempre por lo segundo. Y les puedo asegurar, porque caminé con él, que no es fácil. Por eso quiero aprovechar este espacio, habiéndose cumplido un año de mi primer encuentro con él (el primero de muchos, uno más fructífero que el otro), para reivindicar el trabajo del padre Carlos y para insistir en esta petición final con la que cerré mi nota de hace un año: en Bajo Flores, dije en su momento, necesitan una mano. Hoy la siguen necesitando. No cualquier mano, la mano del Estado… una mano visible para todos los vecinos.

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Villas y seguridad (parte V)

urbanización villa 20

Dos de las tres villas más populosas de la Ciudad de Buenos Aires están en el Sur. La 1-11-14 y la 21-24 son emblemáticas en una zona en la que se acumulan asentamientos.

Se trata de un tema sensible para la seguridad. Por eso, el “Operativo Unidad-Cinturón Sur”, creado por decreto en el 2011, cambió las funciones de la Prefectura y la Gendarmería, pero también la lógica de distribución de las fuerzas de seguridad en el Sur de la Ciudad.

Hasta ese entonces, ni la Prefectura, ahora a cargo de la 21-24, ni la Gendarmería, a cargo de la 1-11-14, tenían funciones de seguridad en la zona.

En otras palabras, mientras Nilda Garré estuvo a cargo del Ministerio de Seguridad de la Nación, ni gendarmes ni prefectos entraban a las villas. Ese escenario cambió a partir de la gestión de Sergio Berni, secretario de Seguridad.

Los gendarmes y los prefectos empezaron a caminar dentro de las villas en binomios o trinomios y establecieron además algunos puestos perimetrales.

En una segunda etapa, se creó un cuerpo dentro de la Policía Federal capacitado como policía comunitaria especialista en villas. Ellos también se meten dentro de la villa. La caminan en trinomios.

La seguridad en las villas enfrenta tres problemas centrales. El primero, es la extensión y lo laberínticas que son.Nada fáciles de controlar, por cierto.

El segundo gran problema es el de los adictos menores ligados a la delincuencia. No le tienen miedo a la policía, según reconocen los especialistas, a la vez que los juzgados penales estiman que unos 4 mil menores que delinquen no pasan más de 24 horas detenidos.

Por último, y acaso sea lo más complejo, están las bandas narco. Las más grandes acopian y distribuyen marihuana en la 21-24. Las más importantes en materia de cocaína están en la 1-11-14.

En ese contexto, es cierto que el Operativo Cinturón Sur -con la policía de proximidad- mejoró las relaciones de vecindad dentro de la villa y bajó algo la delincuencia en los perímetros.

Sin embargo, en la 1-11-14 y en las 21-24 sigue mandando la droga. Tanto por las bandas como por los pibes que matan y se matan, la tragedia dice presente todos los días. Es momento de dar un paso más. 

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El padre Carlos, Twitter y la seguridad

Son días difíciles en el Bajo Flores. El padre Carlos Bouzón puede dar testimonio. Su compromiso y su lucha por alejar a los jóvenes de la violencia es digno de imitar.

Tuve la oportunidad de conocer al padre Carlos gracias al inmenso aporte de las redes sociales. Me escribió por Twitter luego de mi anterior columna en Infobae y nos encontramos para conversar un largo rato.

La parroquia San Judas Tadeo, allí, en la calle Miraflores, es una referencia de fe, pero también un punto de encuentro para los vecinos y todos aquellos que necesitan compartir una palabra o hacer un aporte a la comunidad.

El padre Carlos está preocupado por la inseguridad. Hace un tiempo, la presencia deGendarmería había mejorado sensiblemente la situación en la zona. “Eran honestos, profesionales y responsables“, me contó el sacerdote. Sin embargo, inexplicablemente, la presencia de los gendarmes comenzó a mermar.

De hecho, en las calles no hay una sola casilla de vigilancia. Ni teléfonos. Ni luz. Caminar de noche por el barrio es asumir un verdadero riesgo: la ausencia del Estado y el aislamiento de la zona se notan en cada metro.

El relato del padre Carlos es estremecedor. Los chicos salen de madrugada a comprar paco como si fueran zombies, sin control de sí mismos, y con la desesperación de robar lo que sea para seguir consumiendo.

Las paredes del cementerio de Flores y la villa 1-11-14 son los escenarios principales de esta tragedia que golpea frente a una imperdonable pasividad.

Por eso, no alcanza con el esfuerzo del padre Carlos y el resto de los sacerdotes. Su tarea es emocionante y reconocida, pero es inútil sin el apoyo del Estado.

Necesitan una mano.

Por lo pronto, un poco de luz y una casilla de seguridad.

¿Podremos ayudarlos?

 

Fuente: InfoBAE
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El plan de seguridad posible

plan de seguridad diego kravetz

Se puede. Sobran los ejemplos de países que triunfaron contra el crimen partiendo de escenarios mucho más violentos que el de la Argentina. Lo lograron con planes estratégicos apoyados en políticas de Estado de largo plazo. ¿Hay cosas para imitar? Por supuesto.

Más allá de los anuncios grandilocuentes y los operativos espectaculares, pero aislados, lo que se requiere es un firme compromiso de todas instituciones en un mismo camino, que es recuperar la paz y la tranquilidad.

En ese sentido, el primer paso es sincerar las estadísticas. Conocer el detalle del delito es mucho más que un derecho: es la piedra angular de cualquier gestión efectiva en la lucha contra la delincuencia. Sin un mapa correcto y sin la identificación de zonas y características, abordar la problemática de la inseguridad es una tarea imposible.

Lo siguiente, no menos importante, es recuperar el control de las policías. De un tiempo a esta parte, los gobiernos han resignado sus planes a manos de las fuerzas de seguridad, cuya desvirtuada autonomía sólo ha generado corrupción, zonas liberadas y conflictos. La tan célebre “tolerancia cero” de Giuliani en Nueva York fue, en primer lugar, contra la corrupción policial.

Recuperar el control de las policías es el corazón del plan porque es el Estado el que debe definir los objetivos, pero además es el encargado de hacer cumplir sus formas y métodos. No se trata de armar una purga cada tantos años o ascender a un jefe oficialista: se debe promover una cultura diferente, una política diferente, en todo sentido, de ahora en adelante.

En algunos de los países más desarrollados del mundo, sirvió municipalizar a la institución policial. De esa manera, no sólo se redujo el campo de acción y se volvió más eficiente, sino que el alcalde o intendente se vio obligado a conducir efectivamente la fuerza, porque sus votos dependían de la sensación de seguridad.

A estas medidas se le debe imprimir un fuerte componente tecnológico, que modernice la investigación y la prevención del delito de acuerdo a las últimas herramientas disponibles. Mientras en algunas zonas de la Argentina los patrulleros se quedan a mitad de camino de una persecución por falta de nafta, en países no tan primermundistas los autos de la policía van equipados con sistemas de comunicaciones e información que permiten evitar un cantidad innumerable de hechos violentos.

Por fin, la suma de estas ideas debe sostenerse con coherencia a lo largo del tiempo.No hay una inseguridad peronista o una inseguridad macrista: la inseguridad excede a los nombres y a los partidos. Es el Estado el que debe defender a los ciudadanos. Y lo tiene que hacer lógicamente, permanentemente.

Ahora, bien, es cierto que todo esto lleva tiempo. No se puede conseguir de un día para el otro. No hay manera de hacerlo de la noche a la mañana. Pero sí hay decisiones que se pueden adoptar en lo inmediato para resolver el mientras tanto. Por ejemplo, la integración de las fuerzas. La coordinación.

Se puede dejar de pujar. De celar. De competir y de pulsear entre distritos. Se pueden definir planes de acción a corto y mediano plazo para comprometerse contra el delito. Se puede.

 Fuente: InfoBAE
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