Linchamientos: síntomas de una enfermedad curable

linchamientos opinión diego kravetz

La discusión pública sobre el delito y la inseguridad tiene ahora un nuevo concepto. El tema de los “linchamientos”, que está en boca de todos, debería ser un llamado de atención: el problema de la violencia en nuestras grandes ciudades está alcanzando proporciones alarmantes. Las actos de violencia espontáneos de ciudadanos contra delincuentes demuestran que la lógica de los segundos está empezando a infectar el comportamiento de los primeros. En otras palabras, la gente está sintiendo que su condición de víctima puede ser revertida por el mismo uso de la fuerza que emplean los criminales.

Estoy lejos de celebrar esto, aunque tampoco me tienta demasiado plegarme al coro de los que salen a condenar a rajatabla estas reacciones por el mero hecho de que van contra la ley (sobre lo último no caben dudas). ¿De qué ley hablamos cuando llegamos al punto en que el ciudadano entiende que reprimir al delincuente por mano propia es más viable y efectivo que recurrir a las vías formales que ofrece el Estado? Si, en definitiva, el que no se siente representado por sus leyes tarde o temprano deja de acatarlas. Cuando tengamos una sociedad de delincuentes, cuando todos hagamos lo que queramos, de nada les va a servir invocar las bondades de las leyes.

Afortunadamente aún no estamos ahí. Los casos de Rosario y Palermo pueden ser solamente dos síntomas esporádicos de una enfermedad todavía curable. Por eso, insisto, hay que pacificar a la sociedad y para ello hay que operar sobre los eslabones más débiles de nuestra cadena de derechos y deberes ciudadanos. Estos eslabones son las zonas de exclusión social, en otras palabras, de pobres. Las voces biempensantes insisten en decirnos que no hay que criminalizar a la pobreza cuando hacemos, discursivamente, esta asociación entre marginados sociales y delincuentes. No se dan cuenta de que son ellos los que criminalizan a los pobres, no discursivamente, sino en los hechos, al permitir que se sostenga su penosa situación de vida alimentando a la insaciable maquinaria del subsidio que, no solo no saca a los pobres de la pobreza sino que los acostumbra a vivir en ella, los amontona y los separa culturalmente del resto de la sociedad.

Por eso quiero recordarles que el Instituto de Políticas de Pacificación está buscando llevar ante la Legislatura Porteña un proyecto de ley para erradicar el delito de las villas y así poder integrarlas al resto de la ciudadanía. Queremos remover los tumores del delito organizado y empezar la recomposición del tejido social. Queremos que no haya más pibes que salgan a la calle re jugados. Queremos que no haya ciudadanos que se sientan también re jugados y maten a golpes a esos pibes. Queremos un Estado creíble y personas que crean en él.

Lo que tenemos de momento es una sociedad que se piensa y se vive en términos binarios: el drama de los ciudadanos contra los delincuentes es solo uno de tantos. Están los ricos contra los pobres, los opositores contra los oficialistas y tantos otros. El país se está desintegrando porque cada vez nos cuesta más identificarnos con el otro. Para que ello no ocurra debemos unificar nuestro modo de vivir, bajo las mismas reglas y con los mismos derechos. Todavía podemos curar esta enfermedad.

Infobae.com
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Narcotráfico: quieren establecer una fuerza para pacificar las villas

políticas de pacificación

La iniciativa del dirigente Diego Kravetz se presentará ante la Legislatura porteña mediante iniciativa popular, una vez que se hayan recolectado las firmas correspondientes al 1,5% del padrón.

Con el tema como uno de los asuntos de agenda de la clase política, el dirigente porteño Diego Kravetz elaboró un proyecto de Ley de Pacificación de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa fue elaborada por el Instituto de Políticas de Pacificación (IPP), entidad que preside.

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Como en Brasil, quieren una fuerza para pacificar las villas

fuerzas de pacificación Diego Kravetz

Una iniciativa pretende formar unidades con agentes de la Metropolitana.

 

 
Como en Brasil, quieren una fuerza para pacificar las villas. Foto: Archivo 

 

La lucha contra el narcotráfico podría llegar al recinto de la Legislatura porteña si prospera una iniciativa que propone crear unidades de pacificación policial y social dentro de las villas y asentamientos porteños.

El proyecto, creado por el Instituto de Políticas de Pacificación, presidido por el dirigente porteño Diego Kravetz, será presentado oficialmente hoy. Desde mañana instalará mesas en la Ciudad en busca de firmas para ingresar el plan en la Legislatura como iniciativa popular, para lo que necesita el apoyo del 1,5% del padrón local.

Según el borrador, al que tuvo acceso la nacion, las unidades de pacificación policial “son cuerpos de policía especialmente entrenadas para intervenir en zonas de conflicto y combatir al narcotráfico, que es la principal fuente de violencia en las villas y asentamientos”.

“En una segunda etapa, se instalan las unidades de pacificación social [UPS], que realizan trabajo comunitario en el territorio recuperado, con el fin de mejorar y garantizar el ingreso de servicios formales, junto a los vecinos y habitantes de la zona”, explicó Kravetz, quien aseguró que el proyecto “va a tener los votos para ser tratado, a más tardar, en los próximos meses”.

Las unidades armadas estarían compuestas por agentes de la Policía Metropolitana y su tamaño dependerá de la población a la que estén atendiendo. El proyecto prevé que las unidades más grandes estarán compuestas por 400 policías. Esa fuerza será necesaria cuando haya una población superior a los 20.000 habitantes.

A pesar de que la Metropolitana cuenta con 5200 uniformados, sin embargo, el impulsor del proyecto sostiene que puede instrumentarse escalonadamente. “Con un máximo de 800 policías se podría empezar con las dos villas más problemáticas. Para combatir el narcotráfico, hay que ingresar en la 1-11-14 y en la 21-24. Así la situación cambiaría completamente.

RECUPERACIÓN TERRITORIAL

El trabajo da cuenta de que actualmente en la ciudad de Buenos Aires hay 15 villas, dos villas urbanizadas, 24 asentamientos y dos núcleos habitacionales transitorios. Y replica la experiencia brasileña en las favelas de Río de Janeiro.

“La inclusión social y la urbanización son medidas fundamentales más impracticables por sí solas en una primera etapa. Ésta debe consistir necesariamente en la recuperación territorial de las manos de los grupos delictivos que ofician de autoridades de facto en esos territorios.

Tal es el caso de Río de Janeiro, que viene ejecutando desde 2008 un plan tendiente a erradicar el crimen organizado de las favelas”, indican las argumentaciones del proyecto.

Cristian Ritondo, vicepresidente primero de la Legislatura porteña, indicó que analizará la iniciativa: “Hay que ver cómo se plantea. Siempre estaremos de acuerdo en llevar más seguridad a la población. No es descabellado pensar en un debate sobre el asunto”. 

Al proyecto se podrá acceder en los distintos puntos donde se juntarán firmas y en un sitio en Facebook: https://www.facebook.com/politicasdepacificacion

Por Laura Rocha  | LA NACION
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