Un año sin novedades para el padre Carlos y el Bajo Flores

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Hace poco más de un año, en esta misma columna, les contaba cómo entré en contacto con el padre Carlos Bouzón, de la parroquia San Judas Tadeo del Bajo Flores (link a la nota). El padre se comunicó conmigo a través de Twitter debido a que había leído mi nota de la semana anterior en la que hablaba sobre la calidad de nuestras fuerzas de seguridad y de la necesidad de que las policías de distintas jurisdicciones colaboren entre sí.

El padre Carlos y yo nos encontramos y él me mostró cómo es la realidad cotidiana del Bajo Flores, barrio donde se encuentra una de las villas más grandes y peligrosas de Buenos Aires:la 1-11-14. Caminar por esas calles cuando el sol empieza a caer sobre las edificaciones y los pibitos de 14 años salen como zombies a buscar paco es una experiencia que no la puede reflejar ninguna estadística, ningún comunicado oficial sobre si sube o baja la cantidad de delitos en la Ciudad. Las tripas no entienden de números, se te revuelven y ya.

Con la gendarmería estaban mejor, dicen los vecinos de la zona, pero la gendarmería no logra terminar de hacer pie en un territorio extenso y hostil. Eso contábamos hace un año y, lamentablemente, no ha habido novedades al día de la fecha. Muchas calles siguen sin vigilancia y sin luz. Venimos diciendo hace rato que tenemos un Estado ausente, pero creo que, para ser más correctos deberíamos hablar de un Estado que hace actos selectivos de presencia. Donde el Estado no se decide a estar presente, las opciones para las personas comunes y corrientes no son muchas: sobrellevar la situación lo mejor que se pueda o actuar, hacer un intento, un esfuerzo por pacificar internamente a una comunidad donde gobierna la violencia.

El padre Carlos opta siempre por lo segundo. Y les puedo asegurar, porque caminé con él, que no es fácil. Por eso quiero aprovechar este espacio, habiéndose cumplido un año de mi primer encuentro con él (el primero de muchos, uno más fructífero que el otro), para reivindicar el trabajo del padre Carlos y para insistir en esta petición final con la que cerré mi nota de hace un año: en Bajo Flores, dije en su momento, necesitan una mano. Hoy la siguen necesitando. No cualquier mano, la mano del Estado… una mano visible para todos los vecinos.

Infobae.com
Link a la nota. Tambiíen podes leerla desde mi blog.

El padre Carlos, Twitter y la seguridad

Son días difíciles en el Bajo Flores. El padre Carlos Bouzón puede dar testimonio. Su compromiso y su lucha por alejar a los jóvenes de la violencia es digno de imitar.

Tuve la oportunidad de conocer al padre Carlos gracias al inmenso aporte de las redes sociales. Me escribió por Twitter luego de mi anterior columna en Infobae y nos encontramos para conversar un largo rato.

La parroquia San Judas Tadeo, allí, en la calle Miraflores, es una referencia de fe, pero también un punto de encuentro para los vecinos y todos aquellos que necesitan compartir una palabra o hacer un aporte a la comunidad.

El padre Carlos está preocupado por la inseguridad. Hace un tiempo, la presencia deGendarmería había mejorado sensiblemente la situación en la zona. “Eran honestos, profesionales y responsables“, me contó el sacerdote. Sin embargo, inexplicablemente, la presencia de los gendarmes comenzó a mermar.

De hecho, en las calles no hay una sola casilla de vigilancia. Ni teléfonos. Ni luz. Caminar de noche por el barrio es asumir un verdadero riesgo: la ausencia del Estado y el aislamiento de la zona se notan en cada metro.

El relato del padre Carlos es estremecedor. Los chicos salen de madrugada a comprar paco como si fueran zombies, sin control de sí mismos, y con la desesperación de robar lo que sea para seguir consumiendo.

Las paredes del cementerio de Flores y la villa 1-11-14 son los escenarios principales de esta tragedia que golpea frente a una imperdonable pasividad.

Por eso, no alcanza con el esfuerzo del padre Carlos y el resto de los sacerdotes. Su tarea es emocionante y reconocida, pero es inútil sin el apoyo del Estado.

Necesitan una mano.

Por lo pronto, un poco de luz y una casilla de seguridad.

¿Podremos ayudarlos?

 

Fuente: InfoBAE
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